La terminación es el paso final de la transcripción en el que el complejo de elongación de la ARN polimerasa II (TEC) se desmantela. En eucariotas, este proceso está acoplado al procesamiento del extremo 3′ del ARNm: el reconocimiento de la señal de poliadenilación (PAS, con el motivo canónico AAUAAA presente en ~50% de los genes humanos) activa un mecanismo de terminación, mientras que el 'telescripting' por U1 snRNP previene la poliadenilación críptica.
El factor de poliadenilación de levadura (CPF, ~1 MDa, 15 subunidades) se organiza en tres módulos enzimáticos: nucleasa (Ysh1/CPSF73, la endonucleasa activa; Cft2/CPSF100 como seudonucleasa; Mpe1/RBBP6 como activador), fosfatasa (Pta1, Ssu72, Glc7, Ref2, entre otros) y polimerasa (Pap1/PAP, Fip1, Cft1, Pfs2, Yth1). La cripto-EM resolvió el módulo polimerasa a 3,5 Å (PDB 6EOJ), mostrando que Fip1 une flexiblemente a Pap1 al complejo. En humanos, la maquinaria incluye más de 80 proteínas.
Tras el corte 3′, la desfosforilación del CTD de Pol II por PNUTS-PP1 y de Spt5, junto con la degradación del ARN emergente por la exonucleasa 5′→3′ XRN2 ('mecanismo torpedo'), provocan el desprendimiento de la polimerasa. La perturbación de este acoplamiento genera transcritos 'downstream-of-gene' (DoG) durante el estrés. En bacterias y cloroplastos, la terminación se basa en pausas y estabilidad del híbrido ARN:ADN, mostrando principios comunes entre dominios.
Un resultado cuantitativo clave del procesamiento 3′ es la longitud final de la cola de poliadenilación, distinta entre especies:
La cola de levadura mide ~60–80 adenosinas y la humana ~250, reflejando diferencias en el proceso de poliadenilación nuclear.
Las estructuras provienen principalmente de levadura y reconstituciones in vitro; regiones desordenadas y conexiones dinámicas entre módulos no están completamente resueltas, y la extrapolación a metazoos requiere validación.
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